Génesis 3 Reina-Valera 1960 (RVR1960)
Desobediencia del hombre
3 Pero la serpiente era astuta, más que todos los animales del campo que Jehová Dios había hecho; la cual dijo a la mujer: ¿Conque Dios os ha dicho: No comáis de todo árbol del huerto?
2 Y la mujer respondió a la serpiente: Del fruto de los árboles del huerto podemos comer;
3 pero del fruto del árbol que está en medio del huerto dijo Dios: No comeréis de él, ni le tocaréis, para que no muráis.
4 Entonces la serpiente dijo a la mujer: No moriréis;
5 sino que sabe Dios que el día que comáis de él, serán abiertos vuestros ojos, y seréis como Dios, sabiendo el bien y el mal.
6 Y vio la mujer que el árbol era bueno para comer, y que era agradable a los ojos, y árbol codiciable para alcanzar la sabiduría; y tomó de su fruto, y comió; y dio también a su marido, el cual comió así como ella.
7 Entonces fueron abiertos los ojos de ambos, y conocieron que estaban desnudos; entonces cosieron hojas de higuera, y se hicieron delantales.
8 Y oyeron la voz de Jehová Dios que se paseaba en el huerto, al aire del día; y el hombre y su mujer se escondieron de la presencia de Jehová Dios entre los árboles del huerto.
9 Mas Jehová Dios llamó al hombre, y le dijo: ¿Dónde estás tú?
10 Y él respondió: Oí tu voz en el huerto, y tuve miedo, porque estaba desnudo; y me escondí.
11 Y Dios le dijo: ¿Quién te enseñó que estabas desnudo? ¿Has comido del árbol de que yo te mandé no comieses?
12 Y el hombre respondió: La mujer que me diste por compañera me dio del árbol, y yo comí.
13 Entonces Jehová Dios dijo a la mujer: ¿Qué es lo que has hecho? Y dijo la mujer: La serpiente me engañó, y comí.
14 Y Jehová Dios dijo a la serpiente: Por cuanto esto hiciste, maldita serás entre todas las bestias y entre todos los animales del campo; sobre tu pecho andarás, y polvo comerás todos los días de tu vida.
15 Y pondré enemistad entre ti y la mujer, y entre tu simiente y la simiente suya; ésta te herirá en la cabeza, y tú le herirás en el calcañar.
16 A la mujer dijo: Multiplicaré en gran manera los dolores en tus preñeces; con dolor darás a luz los hijos; y tu deseo será para tu marido,[a] y él se enseñoreará de ti.
17 Y al hombre dijo: Por cuanto obedeciste a la voz de tu mujer, y comiste del árbol de que te mandé diciendo: No comerás de él; maldita será la tierra por tu causa; con dolor comerás de ella todos los días de tu vida.
18 Espinos y cardos te producirá, y comerás plantas del campo.
19 Con el sudor de tu rostro comerás el pan hasta que vuelvas a la tierra, porque de ella fuiste tomado; pues polvo eres, y al polvo volverás.
20 Y llamó Adán el nombre de su mujer, Eva,[b] por cuanto ella era madre de todos los vivientes.
21 Y Jehová Dios hizo al hombre y a su mujer túnicas de pieles, y los vistió.
22 Y dijo Jehová Dios: He aquí el hombre es como uno de nosotros, sabiendo el bien y el mal; ahora, pues, que no alargue su mano, y tome también del árbol de la vida, y coma, y viva para siempre.
23 Y lo sacó Jehová del huerto del Edén, para que labrase la tierra de que fue tomado.
24 Echó, pues, fuera al hombre, y puso al oriente del huerto de Edén querubines, y una espada encendida que se revolvía por todos lados, para guardar el camino del árbol de la vida.
miércoles, 8 de mayo de 2019
lunes, 6 de mayo de 2019
El Dinero en la Biblia
El Dinero en la Biblia
Muchos se sorprenderían al saber que Jesús habló de dinero más veces de las que habló sobre el cielo y el infierno. De hecho, habló más del dinero que de cualquier otro tema, 16 de las 38 parábolas se refieren a cómo manejar las finanzas y los bienes. La Biblia contiene 500 versículos sobre la oración, menos de 500 versículos acerca de la fe, pero más de 2.350 relacionados con el tema del dinero y las posesiones.
¿Quiere decir entonces que las claves del éxito y los secretos para salir finalmente de las deudas siempre los hemos tenido allí, en algún rincón de la casa, empolvándose y deteriorándose de la humedad mientras diariamente nos rascamos la cabeza y pasamos noches en vela pensando cómo pagar las deudas que parecen no acabar? Pues, al parecer, y para muchos multimillonarios alrededor del mundo, así es. La Biblia, desde siempre, ha influido en la ética moral y espiritual del mundo occidental, pero ahora también está siendo incluida en el mundo de los negocios.
El experto en finanzas Howard Dayton, en su libro Su dinero cuenta, mediante un análisis detallado, revela cómo La Biblia tiene las respuestas a los problemas financieros del siglo XXI. Según Dayton, “la Biblia ofrece verdaderas soluciones a los problemas financieros de hoy, conforme apliquemos los principios de la economía de Dios comenzaremos a dejar de tener deudas, a gastar más sabiamente el dinero, empezaremos a ahorrar para metas futuras y a ceder una parte para quienes más lo necesitan”.
Y si nos basamos en los resultados de algunos millonarios que atribuyen su éxito a seguir “al pie de la letra” la Biblia como su “manual de negocios”, empezaríamos a conocer otra clase de adinerados que pasan inadvertidos debido a que los medios no los registran con una marcada de excesos y escándalos sexuales.
Entre mitos y verdades, y verdades a medias, la sociedad ha adoptado una percepción del dinero muy distinta a la que se puede extraer de las Escrituras. En la Biblia encontramos una correlación íntima entre el desarrollo del carácter de una persona y la manera como maneja el dinero. Es decir, el dinero es el índice exacto de nuestro verdadero carácter y, dependiendo de cómo se maneje, se puede convertir en una bendición o en una maldición para su dueño.
Erróneamente se cree que la Biblia dice que el dinero es “la raíz de todos los males”, lo que subraya en realidad es que el “amor” al dinero es la raíz de todos los males. Mateo 6:24 dice “Ninguno puede servir a dos señores porque, o aborrecerá al uno y amará al otro, o querrá mucho a uno y despreciará al otro. No podéis servir a Dios y al dinero”, si leemos 1 Timoteo 6:10 dice “Porque el amor al dinero es raíz de toda clase de males, el cual codiciando algunos, se extraviaron de la fe, y fueron traspasados de muchos dolores”.
El primer gran principio respecto al dinero y a los bienes materiales que se lee en la Biblia es que Dios es el dueño de todo, del mundo y de todo lo que hay en él, “Mía es la plata, y mío es el oro” (Hageo 2:8). “De Jehová es la tierra y su plenitud; el mundo, y los que en él habitan” (Salmo 24:1).
El segundo gran principio respecto al dinero y a las posesiones es que todas las cosas provienen de Dios. Dice que no sólo Dios es el dueño de todo, sino que todo lo que recibimos proviene de Él. Advierte La Biblia del peligro de olvidar a Dios en los bienes que adquirimos: “Si no, acuérdate de Jehová tu Dios, porque él te da el poder para hacer las riquezas...” (Deuteronomio 8:18)
Con respecto al diezmo y las ofrendas, las Escrituras prometen aumentar las bendiciones de quienes deciden hacerlo. “Dar nos hace realmente libres, mientras que acaparar nos hace prisioneros” (Santiago5:2). “El dar cambia la vida de otros” (Juan 3:16). “Dar nos regresa las bendiciones” (Lucas 6:38). “Dar nos permite acumular tesoros en los cielos y no en la tierra” (Mateo 19:21).
Y advierte sobre algunos mandamientos respecto al dinero y cómo debemos administrarlo para que nos vaya bien: Uno de ellos es el de no incurrir en deudas. Como se lee en (Romanos 13:8): “No debáis a nadie nada…”. Cuando nos endeudamos, perdemos libertad. Dice la Biblia: “El que toma prestado es siervo del que presta” (Proverbios 22:7).
Otro principio advertido en las Escrituras es no esforzarse por ser ricos advierte contra los planes rápidos y fáciles de conseguir dinero, “Se apresura a ser rico el avaro, Y no sabe que le ha de venir pobreza” (Proverbios 28:22).
En resumen, según los principios de la economía de Dios, recopilados en los Libros de la Biblia, hay que ser sabios, ahorrar pero no atesorar, gastar con discreción y control, usar los recursos propios para ayudar a otros, pero con discernimiento.
Dice la Biblia que no es malo ser rico, pero sí es malo amar el dinero; que no es malo ser pobre, pero sí gastar el dinero en cosas triviales.
Con más de 6.000 millones de ejemplares y más de 2.300 idiomas, la Biblia es la obra más vendida y leída de todos los tiempos. Para muchos son las “Sagradas Escrituras”, otros la compran y la guardan por años en su biblioteca. Lo cierto es que hoy, hombres y mujeres confiesan haber logrado el éxito económico siguiendo simplemente “al pie de la letra” las instrucciones consignadas en el manual del fabricante
Muchos se sorprenderían al saber que Jesús habló de dinero más veces de las que habló sobre el cielo y el infierno. De hecho, habló más del dinero que de cualquier otro tema, 16 de las 38 parábolas se refieren a cómo manejar las finanzas y los bienes. La Biblia contiene 500 versículos sobre la oración, menos de 500 versículos acerca de la fe, pero más de 2.350 relacionados con el tema del dinero y las posesiones.
¿Quiere decir entonces que las claves del éxito y los secretos para salir finalmente de las deudas siempre los hemos tenido allí, en algún rincón de la casa, empolvándose y deteriorándose de la humedad mientras diariamente nos rascamos la cabeza y pasamos noches en vela pensando cómo pagar las deudas que parecen no acabar? Pues, al parecer, y para muchos multimillonarios alrededor del mundo, así es. La Biblia, desde siempre, ha influido en la ética moral y espiritual del mundo occidental, pero ahora también está siendo incluida en el mundo de los negocios.
El experto en finanzas Howard Dayton, en su libro Su dinero cuenta, mediante un análisis detallado, revela cómo La Biblia tiene las respuestas a los problemas financieros del siglo XXI. Según Dayton, “la Biblia ofrece verdaderas soluciones a los problemas financieros de hoy, conforme apliquemos los principios de la economía de Dios comenzaremos a dejar de tener deudas, a gastar más sabiamente el dinero, empezaremos a ahorrar para metas futuras y a ceder una parte para quienes más lo necesitan”.
Y si nos basamos en los resultados de algunos millonarios que atribuyen su éxito a seguir “al pie de la letra” la Biblia como su “manual de negocios”, empezaríamos a conocer otra clase de adinerados que pasan inadvertidos debido a que los medios no los registran con una marcada de excesos y escándalos sexuales.
Entre mitos y verdades, y verdades a medias, la sociedad ha adoptado una percepción del dinero muy distinta a la que se puede extraer de las Escrituras. En la Biblia encontramos una correlación íntima entre el desarrollo del carácter de una persona y la manera como maneja el dinero. Es decir, el dinero es el índice exacto de nuestro verdadero carácter y, dependiendo de cómo se maneje, se puede convertir en una bendición o en una maldición para su dueño.
Erróneamente se cree que la Biblia dice que el dinero es “la raíz de todos los males”, lo que subraya en realidad es que el “amor” al dinero es la raíz de todos los males. Mateo 6:24 dice “Ninguno puede servir a dos señores porque, o aborrecerá al uno y amará al otro, o querrá mucho a uno y despreciará al otro. No podéis servir a Dios y al dinero”, si leemos 1 Timoteo 6:10 dice “Porque el amor al dinero es raíz de toda clase de males, el cual codiciando algunos, se extraviaron de la fe, y fueron traspasados de muchos dolores”.
El primer gran principio respecto al dinero y a los bienes materiales que se lee en la Biblia es que Dios es el dueño de todo, del mundo y de todo lo que hay en él, “Mía es la plata, y mío es el oro” (Hageo 2:8). “De Jehová es la tierra y su plenitud; el mundo, y los que en él habitan” (Salmo 24:1).
El segundo gran principio respecto al dinero y a las posesiones es que todas las cosas provienen de Dios. Dice que no sólo Dios es el dueño de todo, sino que todo lo que recibimos proviene de Él. Advierte La Biblia del peligro de olvidar a Dios en los bienes que adquirimos: “Si no, acuérdate de Jehová tu Dios, porque él te da el poder para hacer las riquezas...” (Deuteronomio 8:18)
Con respecto al diezmo y las ofrendas, las Escrituras prometen aumentar las bendiciones de quienes deciden hacerlo. “Dar nos hace realmente libres, mientras que acaparar nos hace prisioneros” (Santiago5:2). “El dar cambia la vida de otros” (Juan 3:16). “Dar nos regresa las bendiciones” (Lucas 6:38). “Dar nos permite acumular tesoros en los cielos y no en la tierra” (Mateo 19:21).
Y advierte sobre algunos mandamientos respecto al dinero y cómo debemos administrarlo para que nos vaya bien: Uno de ellos es el de no incurrir en deudas. Como se lee en (Romanos 13:8): “No debáis a nadie nada…”. Cuando nos endeudamos, perdemos libertad. Dice la Biblia: “El que toma prestado es siervo del que presta” (Proverbios 22:7).
Otro principio advertido en las Escrituras es no esforzarse por ser ricos advierte contra los planes rápidos y fáciles de conseguir dinero, “Se apresura a ser rico el avaro, Y no sabe que le ha de venir pobreza” (Proverbios 28:22).
En resumen, según los principios de la economía de Dios, recopilados en los Libros de la Biblia, hay que ser sabios, ahorrar pero no atesorar, gastar con discreción y control, usar los recursos propios para ayudar a otros, pero con discernimiento.
Dice la Biblia que no es malo ser rico, pero sí es malo amar el dinero; que no es malo ser pobre, pero sí gastar el dinero en cosas triviales.
Con más de 6.000 millones de ejemplares y más de 2.300 idiomas, la Biblia es la obra más vendida y leída de todos los tiempos. Para muchos son las “Sagradas Escrituras”, otros la compran y la guardan por años en su biblioteca. Lo cierto es que hoy, hombres y mujeres confiesan haber logrado el éxito económico siguiendo simplemente “al pie de la letra” las instrucciones consignadas en el manual del fabricante
martes, 23 de abril de 2019
Génesis 2 la creación
Génesis 2 Reina-Valera 1960 (RVR1960)
2 Fueron, pues, acabados los cielos y la tierra, y todo el ejército de ellos.
2 Y acabó Dios en el día séptimo la obra que hizo; y reposó el día séptimo de toda la obra que hizo.
3 Y bendijo Dios al día séptimo, y lo santificó, porque en él reposó de toda la obra que había hecho en la creación.
El hombre en el huerto del Edén
4 Estos son los orígenes de los cielos y de la tierra cuando fueron creados, el día que Jehová Dios hizo la tierra y los cielos,
5 y toda planta del campo antes que fuese en la tierra, y toda hierba del campo antes que naciese; porque Jehová Dios aún no había hecho llover sobre la tierra, ni había hombre para que labrase la tierra,
6 sino que subía de la tierra un vapor, el cual regaba toda la faz de la tierra.
7 Entonces Jehová Dios formó al hombre del polvo de la tierra, y sopló en su nariz aliento de vida, y fue el hombre un ser viviente.
8 Y Jehová Dios plantó un huerto en Edén, al oriente; y puso allí al hombre que había formado.
9 Y Jehová Dios hizo nacer de la tierra todo árbol delicioso a la vista, y bueno para comer; también el árbol de vida en medio del huerto, y el árbol de la ciencia del bien y del mal.
10 Y salía de Edén un río para regar el huerto, y de allí se repartía en cuatro brazos.
11 El nombre del uno era Pisón; éste es el que rodea toda la tierra de Havila, donde hay oro;
12 y el oro de aquella tierra es bueno; hay allí también bedelio y ónice.
13 El nombre del segundo río es Gihón; éste es el que rodea toda la tierra de Cus.
14 Y el nombre del tercer río es Hidekel; éste es el que va al oriente de Asiria. Y el cuarto río es el Eufrates.
15 Tomó, pues, Jehová Dios al hombre, y lo puso en el huerto de Edén, para que lo labrara y lo guardase.
16 Y mandó Jehová Dios al hombre, diciendo: De todo árbol del huerto podrás comer;
17 mas del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás; porque el día que de él comieres, ciertamente morirás.
18 Y dijo Jehová Dios: No es bueno que el hombre esté solo; le haré ayuda idónea para él.
19 Jehová Dios formó, pues, de la tierra toda bestia del campo, y toda ave de los cielos, y las trajo a Adán para que viese cómo las había de llamar; y todo lo que Adán llamó a los animales vivientes, ese es su nombre.
20 Y puso Adán nombre a toda bestia y ave de los cielos y a todo ganado del campo; mas para Adán no se halló ayuda idónea para él.
21 Entonces Jehová Dios hizo caer sueño profundo sobre Adán, y mientras éste dormía, tomó una de sus costillas, y cerró la carne en su lugar.
22 Y de la costilla que Jehová Dios tomó del hombre, hizo una mujer, y la trajo al hombre.
23 Dijo entonces Adán: Esto es ahora hueso de mis huesos y carne de mi carne; ésta será llamada Varona,[a] porque del varón[b] fue tomada.
24 Por tanto, dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán una sola carne.
25 Y estaban ambos desnudos, Adán y su mujer, y no se avergonzaban.
2 Fueron, pues, acabados los cielos y la tierra, y todo el ejército de ellos.
2 Y acabó Dios en el día séptimo la obra que hizo; y reposó el día séptimo de toda la obra que hizo.
3 Y bendijo Dios al día séptimo, y lo santificó, porque en él reposó de toda la obra que había hecho en la creación.
El hombre en el huerto del Edén
4 Estos son los orígenes de los cielos y de la tierra cuando fueron creados, el día que Jehová Dios hizo la tierra y los cielos,
5 y toda planta del campo antes que fuese en la tierra, y toda hierba del campo antes que naciese; porque Jehová Dios aún no había hecho llover sobre la tierra, ni había hombre para que labrase la tierra,
6 sino que subía de la tierra un vapor, el cual regaba toda la faz de la tierra.
7 Entonces Jehová Dios formó al hombre del polvo de la tierra, y sopló en su nariz aliento de vida, y fue el hombre un ser viviente.
8 Y Jehová Dios plantó un huerto en Edén, al oriente; y puso allí al hombre que había formado.
9 Y Jehová Dios hizo nacer de la tierra todo árbol delicioso a la vista, y bueno para comer; también el árbol de vida en medio del huerto, y el árbol de la ciencia del bien y del mal.
10 Y salía de Edén un río para regar el huerto, y de allí se repartía en cuatro brazos.
11 El nombre del uno era Pisón; éste es el que rodea toda la tierra de Havila, donde hay oro;
12 y el oro de aquella tierra es bueno; hay allí también bedelio y ónice.
13 El nombre del segundo río es Gihón; éste es el que rodea toda la tierra de Cus.
14 Y el nombre del tercer río es Hidekel; éste es el que va al oriente de Asiria. Y el cuarto río es el Eufrates.
15 Tomó, pues, Jehová Dios al hombre, y lo puso en el huerto de Edén, para que lo labrara y lo guardase.
16 Y mandó Jehová Dios al hombre, diciendo: De todo árbol del huerto podrás comer;
17 mas del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás; porque el día que de él comieres, ciertamente morirás.
18 Y dijo Jehová Dios: No es bueno que el hombre esté solo; le haré ayuda idónea para él.
19 Jehová Dios formó, pues, de la tierra toda bestia del campo, y toda ave de los cielos, y las trajo a Adán para que viese cómo las había de llamar; y todo lo que Adán llamó a los animales vivientes, ese es su nombre.
20 Y puso Adán nombre a toda bestia y ave de los cielos y a todo ganado del campo; mas para Adán no se halló ayuda idónea para él.
21 Entonces Jehová Dios hizo caer sueño profundo sobre Adán, y mientras éste dormía, tomó una de sus costillas, y cerró la carne en su lugar.
22 Y de la costilla que Jehová Dios tomó del hombre, hizo una mujer, y la trajo al hombre.
23 Dijo entonces Adán: Esto es ahora hueso de mis huesos y carne de mi carne; ésta será llamada Varona,[a] porque del varón[b] fue tomada.
24 Por tanto, dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán una sola carne.
25 Y estaban ambos desnudos, Adán y su mujer, y no se avergonzaban.
lunes, 22 de abril de 2019
Génesis 1
Génesis 1 Reina-Valera 1960 (RVR1960)
La creación
1 En el principio creó Dios los cielos y la tierra.
2 Y la tierra estaba desordenada y vacía, y las tinieblas estaban sobre la faz del abismo, y el Espíritu de Dios se movía sobre la faz de las aguas.
3 Y dijo Dios: Sea la luz; y fue la luz.
4 Y vio Dios que la luz era buena; y separó Dios la luz de las tinieblas.
5 Y llamó Dios a la luz Día, y a las tinieblas llamó Noche. Y fue la tarde y la mañana un día.
6 Luego dijo Dios: Haya expansión en medio de las aguas, y separe las aguas de las aguas.
7 E hizo Dios la expansión, y separó las aguas que estaban debajo de la expansión, de las aguas que estaban sobre la expansión. Y fue así.
8 Y llamó Dios a la expansión Cielos. Y fue la tarde y la mañana el día segundo.
9 Dijo también Dios: Júntense las aguas que están debajo de los cielos en un lugar, y descúbrase lo seco. Y fue así.
10 Y llamó Dios a lo seco Tierra, y a la reunión de las aguas llamó Mares. Y vio Dios que era bueno.
11 Después dijo Dios: Produzca la tierra hierba verde, hierba que dé semilla; árbol de fruto que dé fruto según su género, que su semilla esté en él, sobre la tierra. Y fue así.
12 Produjo, pues, la tierra hierba verde, hierba que da semilla según su naturaleza, y árbol que da fruto, cuya semilla está en él, según su género. Y vio Dios que era bueno.
13 Y fue la tarde y la mañana el día tercero.
14 Dijo luego Dios: Haya lumbreras en la expansión de los cielos para separar el día de la noche; y sirvan de señales para las estaciones, para días y años,
15 y sean por lumbreras en la expansión de los cielos para alumbrar sobre la tierra. Y fue así.
16 E hizo Dios las dos grandes lumbreras; la lumbrera mayor para que señorease en el día, y la lumbrera menor para que señorease en la noche; hizo también las estrellas.
17 Y las puso Dios en la expansión de los cielos para alumbrar sobre la tierra,
18 y para señorear en el día y en la noche, y para separar la luz de las tinieblas. Y vio Dios que era bueno.
19 Y fue la tarde y la mañana el día cuarto.
20 Dijo Dios: Produzcan las aguas seres vivientes, y aves que vuelen sobre la tierra, en la abierta expansión de los cielos.
21 Y creó Dios los grandes monstruos marinos, y todo ser viviente que se mueve, que las aguas produjeron según su género, y toda ave alada según su especie. Y vio Dios que era bueno.
22 Y Dios los bendijo, diciendo: Fructificad y multiplicaos, y llenad las aguas en los mares, y multiplíquense las aves en la tierra.
23 Y fue la tarde y la mañana el día quinto.
24 Luego dijo Dios: Produzca la tierra seres vivientes según su género, bestias y serpientes y animales de la tierra según su especie. Y fue así.
25 E hizo Dios animales de la tierra según su género, y ganado según su género, y todo animal que se arrastra sobre la tierra según su especie. Y vio Dios que era bueno.
26 Entonces dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; y señoree en los peces del mar, en las aves de los cielos, en las bestias, en toda la tierra, y en todo animal que se arrastra sobre la tierra.
27 Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó.
28 Y los bendijo Dios, y les dijo: Fructificad y multiplicaos; llenad la tierra, y sojuzgadla, y señoread en los peces del mar, en las aves de los cielos, y en todas las bestias que se mueven sobre la tierra.
29 Y dijo Dios: He aquí que os he dado toda planta que da semilla, que está sobre toda la tierra, y todo árbol en que hay fruto y que da semilla; os serán para comer.
30 Y a toda bestia de la tierra, y a todas las aves de los cielos, y a todo lo que se arrastra sobre la tierra, en que hay vida, toda planta verde les será para comer. Y fue así.
31 Y vio Dios todo lo que había hecho, y he aquí que era bueno en gran manera. Y fue la tarde y la mañana el día sexto.
La creación
1 En el principio creó Dios los cielos y la tierra.
2 Y la tierra estaba desordenada y vacía, y las tinieblas estaban sobre la faz del abismo, y el Espíritu de Dios se movía sobre la faz de las aguas.
3 Y dijo Dios: Sea la luz; y fue la luz.
4 Y vio Dios que la luz era buena; y separó Dios la luz de las tinieblas.
5 Y llamó Dios a la luz Día, y a las tinieblas llamó Noche. Y fue la tarde y la mañana un día.
6 Luego dijo Dios: Haya expansión en medio de las aguas, y separe las aguas de las aguas.
7 E hizo Dios la expansión, y separó las aguas que estaban debajo de la expansión, de las aguas que estaban sobre la expansión. Y fue así.
8 Y llamó Dios a la expansión Cielos. Y fue la tarde y la mañana el día segundo.
9 Dijo también Dios: Júntense las aguas que están debajo de los cielos en un lugar, y descúbrase lo seco. Y fue así.
10 Y llamó Dios a lo seco Tierra, y a la reunión de las aguas llamó Mares. Y vio Dios que era bueno.
11 Después dijo Dios: Produzca la tierra hierba verde, hierba que dé semilla; árbol de fruto que dé fruto según su género, que su semilla esté en él, sobre la tierra. Y fue así.
12 Produjo, pues, la tierra hierba verde, hierba que da semilla según su naturaleza, y árbol que da fruto, cuya semilla está en él, según su género. Y vio Dios que era bueno.
13 Y fue la tarde y la mañana el día tercero.
14 Dijo luego Dios: Haya lumbreras en la expansión de los cielos para separar el día de la noche; y sirvan de señales para las estaciones, para días y años,
15 y sean por lumbreras en la expansión de los cielos para alumbrar sobre la tierra. Y fue así.
16 E hizo Dios las dos grandes lumbreras; la lumbrera mayor para que señorease en el día, y la lumbrera menor para que señorease en la noche; hizo también las estrellas.
17 Y las puso Dios en la expansión de los cielos para alumbrar sobre la tierra,
18 y para señorear en el día y en la noche, y para separar la luz de las tinieblas. Y vio Dios que era bueno.
19 Y fue la tarde y la mañana el día cuarto.
20 Dijo Dios: Produzcan las aguas seres vivientes, y aves que vuelen sobre la tierra, en la abierta expansión de los cielos.
21 Y creó Dios los grandes monstruos marinos, y todo ser viviente que se mueve, que las aguas produjeron según su género, y toda ave alada según su especie. Y vio Dios que era bueno.
22 Y Dios los bendijo, diciendo: Fructificad y multiplicaos, y llenad las aguas en los mares, y multiplíquense las aves en la tierra.
23 Y fue la tarde y la mañana el día quinto.
24 Luego dijo Dios: Produzca la tierra seres vivientes según su género, bestias y serpientes y animales de la tierra según su especie. Y fue así.
25 E hizo Dios animales de la tierra según su género, y ganado según su género, y todo animal que se arrastra sobre la tierra según su especie. Y vio Dios que era bueno.
26 Entonces dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; y señoree en los peces del mar, en las aves de los cielos, en las bestias, en toda la tierra, y en todo animal que se arrastra sobre la tierra.
27 Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó.
28 Y los bendijo Dios, y les dijo: Fructificad y multiplicaos; llenad la tierra, y sojuzgadla, y señoread en los peces del mar, en las aves de los cielos, y en todas las bestias que se mueven sobre la tierra.
29 Y dijo Dios: He aquí que os he dado toda planta que da semilla, que está sobre toda la tierra, y todo árbol en que hay fruto y que da semilla; os serán para comer.
30 Y a toda bestia de la tierra, y a todas las aves de los cielos, y a todo lo que se arrastra sobre la tierra, en que hay vida, toda planta verde les será para comer. Y fue así.
31 Y vio Dios todo lo que había hecho, y he aquí que era bueno en gran manera. Y fue la tarde y la mañana el día sexto.
jueves, 7 de febrero de 2019
El Renuevo en el Matrimonio
El renuevo en el Matrimonio
Salmos 128:1-4
Bienaventurado todo aquel que teme a Jehová,Que anda en sus caminos. Cuando comieres el trabajo de tus manos,Bienaventurado serás, y te irá bien. Tu mujer será como vid que lleva fruto a los lados de tu casa;Tus hijos como plantas de olivo alrededor de tu mesa. He aquí que así será bendecido el hombre Que teme a Jehová.
Salmos 128:1-4
8363 shetil
Este es figura de aquel hombre que a tomado la autoridad en su familia. Con el temor a Jehova y que anda en sus caminos. Por consiguiente todo lo que emprenda le saldrá bien. Y su familia sera bendecida.
La enseñanza que nos transmite este salmos es que sera 3 veces dicho aquel que teme a Jehova y que anda en sus caminos.
Dios nos va a proporcionar el alimento de cada día.
El nos proporcionara el maíz pero nosotros tendremos que molerlo. Para obtener las tortillas.
Osea para que me valla bien debo de poner en movimiento mis manos.
La promesa es que tendrá trabajo y sera dichoso. Y esa obra sera bendecida.
Sin Dios todo nuestro trabajo sera en vano.
Si Jehová no edificare la casa,En vano trabajan los que la edifican;Si Jehová no guardare la ciudad,En vano vela la guardia. Por demás es que os levantéis de madrugada, y vayáis tarde a reposar,Y que comáis pan de dolores;Pues que a su amado dará Dios el sueño.
Salmos 127:1-2
Y posad en aquella misma casa, comiendo y bebiendo lo que os den; porque el obrero es digno de su salario. No os paséis de casa en casa.
Lucas 10:7
El obrero comió y bebió por que es digno de su trabajo.
La codicia roba el deleite.
Lo cual no es justo ni correcto.
Lo correcto es que disfrutemos de nuestro trabajo.
Nuestro Dios es un Dios de familia lo que sig. Que todo lo que hagamos lo hagamos en su nombre.
Salmos 128:2
[2]Comerás del fruto de tu trabajo,
serás feliz y te irá bien.
Romanos 8:28
[28]Sabemos que Dios dispone todas las cosas para el bien de quienes lo aman, a los cuales él ha llamado de acuerdo con su propósito.
Encomienda a Jehová tu camino,Y confía en él; y él hará.
Salmos 37:5
Encomienda a Jehová tus obras, Y tus pensamientos serán afirmados.
Proverbios 16:3
Edificarán casas, y morarán en ellas; plantarán viñas, y comerán el fruto de ellas. No edificarán para que otro habite, ni plantarán para que otro coma; porque según los días de los árboles serán los días de mi pueblo, y mis escogidos disfrutarán la obra de sus manos. No trabajarán en vano, ni darán a luz para maldición; porque son linaje de los benditos de Jehová, y sus descendientes con ellos. Y antes que clamen, responderé yo; mientras aún hablan, yo habré oído.
Isaías 65:21-24
Salmos 128:1-4
Bienaventurado todo aquel que teme a Jehová,Que anda en sus caminos. Cuando comieres el trabajo de tus manos,Bienaventurado serás, y te irá bien. Tu mujer será como vid que lleva fruto a los lados de tu casa;Tus hijos como plantas de olivo alrededor de tu mesa. He aquí que así será bendecido el hombre Que teme a Jehová.
Salmos 128:1-4
8363 shetil
Este es figura de aquel hombre que a tomado la autoridad en su familia. Con el temor a Jehova y que anda en sus caminos. Por consiguiente todo lo que emprenda le saldrá bien. Y su familia sera bendecida.
La enseñanza que nos transmite este salmos es que sera 3 veces dicho aquel que teme a Jehova y que anda en sus caminos.
Dios nos va a proporcionar el alimento de cada día.
El nos proporcionara el maíz pero nosotros tendremos que molerlo. Para obtener las tortillas.
Osea para que me valla bien debo de poner en movimiento mis manos.
La promesa es que tendrá trabajo y sera dichoso. Y esa obra sera bendecida.
Sin Dios todo nuestro trabajo sera en vano.
Si Jehová no edificare la casa,En vano trabajan los que la edifican;Si Jehová no guardare la ciudad,En vano vela la guardia. Por demás es que os levantéis de madrugada, y vayáis tarde a reposar,Y que comáis pan de dolores;Pues que a su amado dará Dios el sueño.
Salmos 127:1-2
Y posad en aquella misma casa, comiendo y bebiendo lo que os den; porque el obrero es digno de su salario. No os paséis de casa en casa.
Lucas 10:7
El obrero comió y bebió por que es digno de su trabajo.
La codicia roba el deleite.
Lo cual no es justo ni correcto.
Lo correcto es que disfrutemos de nuestro trabajo.
Nuestro Dios es un Dios de familia lo que sig. Que todo lo que hagamos lo hagamos en su nombre.
Salmos 128:2
[2]Comerás del fruto de tu trabajo,
serás feliz y te irá bien.
Romanos 8:28
[28]Sabemos que Dios dispone todas las cosas para el bien de quienes lo aman, a los cuales él ha llamado de acuerdo con su propósito.
Encomienda a Jehová tu camino,Y confía en él; y él hará.
Salmos 37:5
Encomienda a Jehová tus obras, Y tus pensamientos serán afirmados.
Proverbios 16:3
Edificarán casas, y morarán en ellas; plantarán viñas, y comerán el fruto de ellas. No edificarán para que otro habite, ni plantarán para que otro coma; porque según los días de los árboles serán los días de mi pueblo, y mis escogidos disfrutarán la obra de sus manos. No trabajarán en vano, ni darán a luz para maldición; porque son linaje de los benditos de Jehová, y sus descendientes con ellos. Y antes que clamen, responderé yo; mientras aún hablan, yo habré oído.
Isaías 65:21-24
lunes, 4 de febrero de 2019
mensaje para los matrimonios
El apóstol Pablo dice a la iglesia de Efeso estas palabras, como resumen de el mensaje que había escrito para los matrimonios, esto nos hace pensar que son los dos factores mas importantes en cualquier matrimonio, el AMOR y el RESPETO, para la mujer por sus características femeninas; necesita el amor mas que cualquier cosa, en el vinculo matrimonial. Pero no ese amor de labios, si no un amor sincero; que pueda sentirse amada en cada actitud y con cada detalle de su esposo, que pueda sentirse segura, de que ese amor no dejara de ser por cualquier problema insignificante que los matrimonios solemos tener. En cambio el Respeto es un aspecto que al hombre por su carácter varonil, le es indispensable, cuando un hombre no se siente respetado pierde el interés en esa área. El hombre necesita del respeto para sentirse valorado, para sentirse amado, ese es un factor de vital importancia para su vida sentimental. Por eso es que Dios conociendo el carácter del hombre y de la mujer insta a el apóstol Pablo a hablarle a la iglesia sobre estos dos aspectos.
Amad@s herman@s, vivamos la palabra y tengamos matrimonios sólidos y firmes en la roca que es Cristo Jesús. No le demos cabida al diablo con pensamientos de iniquidad e infidelidad. Amemonos dignamente!
Amad@s herman@s, vivamos la palabra y tengamos matrimonios sólidos y firmes en la roca que es Cristo Jesús. No le demos cabida al diablo con pensamientos de iniquidad e infidelidad. Amemonos dignamente!
sábado, 2 de febrero de 2019
No te he dicho que si crees, verás la gloria de Dios?
Estas palabras de Jesús fueron dirigidas a una bella mujer.:
Jesús le dijo: ¿No te he dicho que si crees, verás la gloria de Dios?
¿A quien le dijo Jesús "no te he dicho que si creyeres"...? Se lo dijo a Martha. Las circunstancias logícas y naturales de la vida le decian a Martha que todo estaba perdido. Su hermano habia muerto. No habia esperanza. Pero, Jesús le recordó que de esto ya habian hablado anteriormente.
Al igual que a ti, Dios ya te ha hablado, y Dios te habla hoy y te dice:
Marcos 9:23 Al que creyere, todo le es posible.
Si El ya te lo ha dicho antes, no tienes porque temer hoy. Las circunstancias de antes, son tan obscuras como las de hoy, pero también Dios siigue siendo el mismo, ayer, hoy, y por los siglos, y El Dios que te salvó hoy, te salvará mañana,
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